Lunes, 26 de octubre de 2009
Publicado por vivealdia @ 21:53  | En Cartelera (Teatro)
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Entrevista // José Ramón Novoa, director de cine
"Es una mirada sobre lo que estoy sintiendo, lo que me está pasando"

"Un lugar lejano" marca el retorno del realizador de origen uruguayo a un cine más intimista. La cinta, su quinto largometraje, se estrena el 30 de octubre en Venezuela (Joel Films)

Acostumbrado a conquistar premios y taquilla José Ramón Novoa retorna a las pantallas con una historia intimista, que no en vano le obliga a pensar cómo la recibirá el público. Un lugar lejano es un viaje místico e interior que le ha llevado desde Venezuela a Galicia y a la Patagonia profunda. Un viaje donde el realizador se cuestiona sobre la creación y también sobre la vida y la muerte. Presa de un tumor, Julian (Erich Wildpret), un fotógrafo de prestigio, es acosado por una imagen que viene a su cabeza y desea tomar, pero también por el tiempo que se termina.

-Quién no recuerde Agonía pensará que su paso al drama intimista es un salto muy largo... ¿Qué le hizo volver a ese lugar? -Me hizo volver lo mismo que me llevó a Agonía, lo que me llevó a hacer todas las películas que rodé. Es cierto que en Agonía hubo una mirada hacia dentro y que Sicario, Oro Diablo, son películas más exteriores. Es una mirada sobre lo que estoy sintiendo, lo que me está pasando. No sé si la obra de un cineasta debe estar signada por una marca especial. Las aproximaciones a la historia no deberían ser sólo temáticas. Creo que el hecho de haber iniciado mi carrera con Agonía tenía que ver mucho con mi condición de viajero, que se ha subrayado con los años. Ésta puede ser la marca también de un viaje interior. Sicario y las otras tienen un contenido más social. Quizás si me hubiese tocado vivir en otro país, en otra sociedad, mi cine también habría sido distinto.

-¿Se sintió cómodo con el retorno al registro?
-Me sentí más cómodo. Si debo hacer un análisis veloz, te diría que me siento más cómodo con este tipo de cine. La aproximación a este tipo de historias me involucra mucho más, tiene más que ver conmigo.

-Seguro hay quien le achacaría que ésta no es una cinta venezolana.
-El nacionalismo para mí es la cultura del que no la tiene. Creo que es una película muy latinoamericana. Y tiene sus puntos de contacto con una literatura latinoamericana. Creo que la película tiene un carácter muy venezolano, aunque el personaje, el fotógrafo, igual podría ser de cualquier otro lado. Pero en realidad esta historia toca un tema más universal, es la reflexión sobre el creador y su obra. De quien se pregunta si ya hizo la fotografía que tenía en la cabeza. De quien se pregunta si ya hizo lo suficiente. Y si no lo hizo, por qué aún espera por ello. Si existe algo que lo detiene. También de quien se pregunta si esto es para siempre o simplemente se acabó. Si hoy estás acá y mañana todo se acabó. Eso me gustó mucho como desafío. Del personaje que dice "Tengo poco tiempo y quiero hacerlo". Es el complemento de lo que me falta a mí también. De este tipo de temáticas que no toco frecuentemente. De cosas que no hago mucho, pero que probablemente me generen mayor satisfacción que aquellas que hice.

-En un momento donde la violencia urbana es crítica, usted cambia de registro.
-Creo que es un tema de etiquetas. Pero no, no se trata de eso. No me alejo. Sin duda estoy cargando las pilas con relación a ese tipo de temas, pero ahora mismo no veo el deseo de hacer una película por ese lado. Incluso si quisiera hacer una suerte de Sicario 2, no se parecería en nada a la anterior. Rodaría algo más cercano a lo que me contó alguna vez en Biarritz cuando ganamos el festival la embajadora de Colombia, la viuda de Luis Carlos Galán. Me contó que al final adoptó al joven que había asesinado a su esposo porque había comprendido que el asesino de su marido había sido la sociedad, y eso siempre me ha parecido un argumento poderoso para una película.

-¿Le fue fácil batallar con Fernando Butazzoni?
-No hubo batallas. Fernando es un hombre muy inteligente. Cuando el momento requería el tempo de la literatura, pues allí emergía, y luego si le correspondía al cine, era mi turno. A él le asustaba mucho Marcela para el rol de María. Sobre todo porque Marcela es una chica muy guapa que viene de las telenovelas y no era fácil imaginarla agarrando un hacha para cortar leña. Hoy día Fernando no puede imaginar otro rostro para el personaje.

Robert Andrés Gómez
EL UNIVERSAL

Fuente:eluniversal.com


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